Siempre elegí creer.
Muchas personas dirán que los cuentos de hadas no son más que eso: cuentos. Pero yo... yo decidí creer en todo lo que se contaba por ahí.
Mi madre siempre narraba las mejores historias: hadas, sirenas, duendes, vampiros, brujas... Decía que en cada rincón del mundo -una flor, un árbol, una cueva, un río o el mar- había algo más, algo que no todos los seres humanos eran capaces de ver.
Y yo siempre lo supe.
Entre criaturas, secretos, conflictos y malentendidos, seguiremos la historia de Lyra Cressel, ella creía que era la típica joven, cabello rubio, ojos cafés oscuros. Pero había algo más, algo que ni ella había descubierto.
El Torneo de los Tres Magos estaba destinado a reunir a las escuelas más prestigiosas de Europa.
Pero este año, el fuego eligió diferente.
Desde el corazón de la selva latinoamericana emerge el Instituto Arcano de Izelkan, una escuela tan antigua como la propia magia, oculta durante siglos bajo pactos que el mundo europeo jamás entendió. Sus estudiantes no solo empuñan varitas. Invocan la lluvia. Hablan con la tierra. Despiertan criaturas que duermen bajo raíces milenarias.
Cuando su llegada a Hogwarts desata una reacción inesperada en el Cáliz de Fuego, queda claro que esta no será una competencia común.
Cuatro escuelas.
Un torneo que ya no obedece las reglas antiguas.
Y una magia que nunca debió ser subestimada.
Entre rivalidades, alianzas imposibles y secretos que cruzan océanos, algo más grande que el Torneo comienza a despertar.
Porque el fuego no solo elige campeones.
A veces... también llama a quienes han permanecido en silencio demasiado tiempo.