Cuenta una vieja leyenda oriental, que estamos unidxs a otra persona mediante un hilo rojo, que puede estirarse y enredarse, pero que no puede romperse por muchos años que pasen; ese hilo rojo conecta directamente con nuestra alma gemela.
En su primer año de carrera, Martin siente un fuerte vínculo con una persona a la que no había visto nunca antes, era una casualidad, ¿o a lo mejor el hilo rojo los estaba conectando?
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