"Siempre iba con la cabeza bien alta, incluso cuando el juez lo condenó a freírse en la silla eléctrica.
No es que no fuese culpable, de hecho había matado a cientos de personas, pero sinceramente, ¿Quién no mataría a los cabrones que por tal de ganar algo de dinero, por tal de aumentar un poco más sus asquerosas barrigas, matan, torturan, mancilla las vidas de miles de personas?"
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