Amelia sabía que amarlo no siempre significaba quedarse. Cuando Federico le contó que el Real Sport estaba interesado en él, ella tomó una decisión dolorosa, dejarlo ir. No por falta de amor, sino porque creía que su presencia podía convertirse en un obstáculo para el sueño que él había perseguido toda su vida. Años después, el destino vuelve a ponerlos frente a frente. Él ha conseguido todo lo que soñó. Ella ha aprendido a vivir con la decisión que tomo. Pero algunas decisiones nunca se olvidan y algunos amores, por más que se intenten enterrar, siguen ahí latentes.
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