No eran novios. No eran amigos. Pero Clarent no soportaba verla con nadie más. Sasha solo quería libertad, pero él quería todo de ella... aunque no supiera amarla bien. Entre celos, calle y traqueteo, lo que empezó como juego se volvió adicción. Y cuando el orgullo ya no alcanza... ¿quién se rinde primero?
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