Goddess
Todo comenzó antes de que supiera que los dioses del Olimpo eran reales. Antes de que descubriera que tenía sangre de Poseidón corriendo por mis venas. Antes de que me enfrentara a monstruos mitológicos y me convirtiera en el sospechoso número uno del robo más grande en milenios.
Mi nombre es Percy Jackson, y solía ser un chico normal... más o menos. Hasta que un día, mi madre desapareció en un destello de luz, un minotauro casi me aplasta y terminé en una cabaña rodeado de medio hermanos que decían cosas como "semidiós" y "Campamento Mestizo".
Pero lo que nadie me advirtió fue que no estaría solo.
Porque cuando llegué al campamento, la vi. Su cabello era dorado como el sol y sus ojos azules brillaban con una intensidad que parecía leer mi alma. Lilybeth. Tan bella que incluso las hojas parecían inclinarse a su paso. Y tan letal como un rayo cuando estaba enojada.
Era hija de Afrodita y Zeus y aunque todos pensaban que los hijos de la diosa del amor solo sabían coquetear y arreglarse el cabello, Lilybeth era distinta. Había una tormenta dentro de ella. Lo supe la noche en que me enfrenté al minotauro: cuando logré herirlo, fue ella quien apareció en el último segundo, alzando una mano al cielo y lanzando un rayo que lo pulverizó, dejándonos inconscientes a ambos.
Desde entonces, nuestras historias se entrelazaron. La búsqueda del rayo robado, la traición de los dioses, los secretos que se escondían bajo el Olimpo... Todo eso lo viví con ella a mi lado.
Y aunque esta historia lleva mi nombre, sería injusto no empezar contándola con ella. Porque sin Lilybeth, tal vez nunca habría sobrevivido para contarla.