
Mao Mao es una mujer de lógica, siempre ha sido así, desde pequeña lo supo y nunca le preocupo o importo en realidad. Todavía recuerda las historias que su abuelito Luomen le contaba sobre la antigüedad: medicina ancestral, hierbas, brebajes, insectos, ranas, escarabajos... Cosas fascinantes. El problema era cuando su padre hablaba de almas gemelas y amor eterno. Mao Mao se dormía antes de llegar a la mitad. No le interesaban tonterías como el destino, el karma o la reencarnación. Solo conocía una historia, cortesía de su madre: dos almas destinadas, enfrentadas por su origen, que se encontraban, peleaban, se retaban, conocían, enamoraban... y morían juntas. Se decía que reencarnaban una y otra vez, recordándose a veces, otras no. Mao Mao pensaba que era ridículo, pero ni modo. Ahora, como estudiante de preparatoria de visita en la mansión de su abuela ricachona, Mao Mao no puede hacer mucho sin recibir un regaño (explotar accidentalmente una habitación por ejemplo) Así que decide explorar. Termino encontrándose una puerta oculta entre el papel tapiz que lleva a un ático más polvoroso que la bolsa de la aspiradora. Allí, entre frascos olvidados y trastos antiguos, descubre algo que llama su atención: un diario que huele a hierbas medicinales... y a gato. ¿Lo más extraño? es que cada línea parece hablar de ella. O de alguien como ella. Hace siglos. Mao Mao no cree en el destino. Pero el destino... parece tener una obsesión con ella. ¿En qué clase de incidente se verá envuelta nuestra adorable gatita callejera?All Rights Reserved
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