Nuestro Primer Y Último Amanecer
Su garganta empezó a latir con vida cerca de su boca y él se sintío atolondrado ante su olor suave y cálido. Trató de controlarse, pero no pudo; el estaba damasiado cerca, demasiado dispuesto. Los colmillos salieron de sus fundas
- Cree en esto- suspiró y lo besó suaventente en la nuca- Y en estó, y esto
Luego lo besó con el beso agudo, el beso de plata, veloz y verdadero, tan cortante como una cuchilla, y él se impregnó de la calidez de el. La sintió entrar en su cuerpo, su calidez, dulce calidez
- Libro 1/2.