Gael Eiros es un hombre de 28 años que no vive, sobrevive.
Hubo una noche que lo cambió todo. Una decisión mal tomada. Un error que no puede deshacerse. Desde entonces, carga con una culpa tan pesada que se ha metido hasta sus huesos. No importa cuánto duerma, no hay descanso. No importa a dónde vaya, el recuerdo siempre llega primero.
Gael no es alguien que llore o se lamente. Es alguien que guarda. Que calla. Que sigue adelante aunque por dentro esté roto. Su vida actual es solitaria, casi invisible. Vive en un departamento chico, en una ciudad gris que parece reflejar su estado mental. Trabaja en silencio, come en silencio, piensa en silencio.
Pero lo que hizo... lo que pasó... no lo deja en paz.
Culpa en mis huesos es una historia sobre lo que pasa cuando el pasado se niega a morir.
Sobre cómo una persona puede seguir respirando aunque por dentro ya esté muerta.
Sobre cómo la culpa no siempre se grita, pero se siente -en cada paso, en cada mirada, en cada silencio incómodo.
Gael empieza a recibir señales de que ese pasado está volviendo. Una carta que no esperaba. Un nombre en una lista. Una voz que reconoce por teléfono y que no debería estar ahí. Y eso lo obliga a moverse, a salir de su escondite emocional, y a enfrentar aquello de lo que siempre huyó.
A lo largo de la historia, va a encontrarse con otras personas marcadas por errores, por traiciones, por decisiones difíciles. Algunas lo van a ayudar. Otras van a tratar de destruirlo. Pero todas serán un reflejo de lo que él ya no quiere ver en sí mismo.
Esta historia es lenta, dolorosa y humana. No hay héroes ni finales fáciles.
Pero sí hay una pregunta que empuja todo:
¿Qué hace uno con la culpa cuando ya no se puede arreglar lo que se rompió?
Tous Droits Réservés