La multitud se movía a su alrededor, un mar de caras desconocidas y voces indistinguibles. Vegeta se mantenía al margen, observando y escuchando sin expresión. Era un extraño en este mundo, un guerrero Saiyajin en un entorno que no entendía. Su mirada se perdía en la distancia, recordando los campos de batalla y el rugido de los Ki.
"¿Cómo había llegado a este punto? ¿Cómo había pasado de ser el príncipe de los Saiyajin a ser un estudiante más en una preparatoria humana? La respuesta era simple: supervivencia. Había sido enviado a la Tierra siendo un niño, después de que su planeta natal fuera destruido. Había crecido en este mundo, aprendiendo a controlar sus poderes y a vivir como uno más.
"Pero la verdad era que Vegeta nunca había sido como los demás. Siempre había sido diferente, siempre había sido un guerrero en el fondo. Y ahora, en esta preparatoria, se sentía como un pez fuera del agua. La gente lo miraba con curiosidad, pero él no les prestaba atención. Se mantenía callado y distante, sin dejar que nadie se acercara demasiado. Era su forma de protegerse, de mantener su secreto a salvo.
"Excepto por una chica. Una chica con el cabello corto y una sonrisa traviesa. Bulma. Ella era diferente a los demás. No parecía temerle, no parecía intimidarse por su presencia. En cambio, lo miraba con curiosidad, con una chispa de interés en sus ojos. Vegeta no sabía qué hacer con ella, no sabía cómo reaccionar. Pero una cosa era segura: no iba a dejar que se acercara demasiado."
All Rights Reserved