Una novela de suspenso psicológico y misterio oscuro
En un pueblo costero envuelto por la niebla y los secretos, el caso de un adolescente muerto, Lucas Serna, llega a manos del renombrado investigador y mentalista Samuel Rivas. Lo que parecía ser un caso cerrado, un suicidio más en los márgenes de una escuela rural, pronto se convierte en una red de sombras, identidades y espejos rotos. En su informe, dos nombres aparecen casi de forma incidental: Abel y Caín M., gemelos inseparables, idénticos hasta la médula... y sin embargo, imposibles de definir.
Los gemelos se comportan como uno solo. Hablan por turnos, completan las frases del otro, intercambian roles y gestos con una precisión casi inhumana. Nadie, ni su madre, ni su médico, ni sus profesores ha logrado distinguirlos nunca. Ni siquiera Samuel Rivas, un hombre acostumbrado a leer a las personas como libros abiertos. Pero en Puerto Gris, Rivas no encuentra páginas. Solo espejos. Y reflejos que no sabe si le pertenecen.
Los que reflejan es una historia que se mueve con la precisión de una partida de ajedrez: lenta cuando debe observar, rápida cuando ataca.
Hyunjin, un CEO alfa frío y calculador acostumbrado a poseer todo lo que desea, visita un exclusivo club y queda hipnotizado por el angel caído, un enmascarado bailarín omega de fama legendaria. Su obsesión es instantánea y absoluta; está dispuesto a pagar cualquier precio para descubrir al hombre tras la máscara y hacerlo suyo.
Lo que Hyunjin no sabe es que "El ángel caido" lleva años observándolo desde las sombras. Durante el día, el objeto de su deseo no es un fantasma, sino Felix, su propio y discreto empleado, quien oculta un pasado compartido y doloroso.