En un imperio regido por secretos ancestrales, Canela, una joven gitana, se desenvuelve con espíritu vibrante en el puerto, ajena al poder de su sangre. Un linaje trascendental yace oculto en su pasado, una verdad velada que podría reescribir el futuro y que la ha mantenido a salvo de las insidiosas intrigas palaciegas.
Su destino se entrelaza con dos hombres de gran influencia. Por un lado, Lysander Aurelius, el candidato a papa más joven, un hombre de serena belleza y una mente calculadoramente fría. Su visión del mundo lo impulsa a desear "purificar" a Canela, convencido de que así podrá guiarla hacia el "buen camino" y forjar una unión espiritual inquebrantable, dictada por la voluntad divina. Su mirada se fija en ella durante una enérgica danza en el puerto, un interés que se enciende con una intensidad inusual.
Por otro, está Caius Vanceburg, el estoico General de la orden de caballería y segundo hijo del Gran Duque. Descontento con la inminencia de su matrimonio por conveniencia con la princesa heredera, Caius divisa a Canela bailando, y una inexplicable conexión surge. Sin saberlo, sus labios pronuncian el nombre de la joven gitana, un susurro que presagia un encuentro que podría desafiar su rigidísimo sentido del deber.
Mientras Caius lucha con las cadenas de su compromiso, los velos del linaje imperial comienzan a descorrerse, sutilmente. Una observación aparentemente trivial sobre los retratos de los antiguos emperadores siembra en él una semilla de duda, un enigma que, por ahora, yace inactivo, esperando el momento de germinar. El verdadero origen de Canela, ligado a una herencia oculta y una identidad por descubrir, es la llave que podría desestabilizar el equilibrio de poder en todo el imperio.
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