Sufrimiento. Esa palabra que se arrastra como una sombra pegada a la piel. Está en todos lados. Se mete en la mente, la desgasta, la tuerce... hasta que uno empieza a tomar decisiones que jamás habría considerado. En tu caso, no fue diferente. O tal vez sí. Porque ni siquiera tuviste la oportunidad de elegir. El mundo decidió por ti. Y ahora, te obliga a aprender otra vez lo que significa avanzar... incluso cuando no quieres. ¿Por qué? Tal vez exista una razón. O tal vez esa razón tenga forma humana... Bueno mas o menos. Unos ojos cambiantes, imposibles de descifrar, pero con un brillo que nunca desaparece. Un cabello dorado que parece capturar la luz del sol incluso en la oscuridad. Una sonrisa... dulce a primera vista. Demasiado dulce. Una sonrisa capaz de acelerar corazones. De detenerlos. De romperlos. O de robarlos sin que su dueño lo note. Pero esta vez... Quizá fue ella quien terminó perdiendo el suyo.
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