Ella ya no es la misma.
Después de una relación pasada donde fue manipulada, controlada y rota emocionalmente, Eris Greco, de 22 años, ha creado una coraza tan dura cómo piedra. Está en su último año de universidad, y lo único que quiere es salir de ahí, conseguir su título y vivir tranquila, sin dramas, sin relaciones, sin estupideces románticas.
Hasta que aparece Él.
Alessandro Walker, el nuevo estudiante de intercambio que llega a su clase de guiones audiovisuales. Misterioso, con sonrisa de "sé que te molesto y me encanta", desordenado, pero extrañamente sensible. No solo parece entender su humor ácido, sino que además lo disfruta... como si pudiera ver detrás de esa barrera que tanto le costó construir.
Eris jura que no le gusta, que es un idiota, que no le interesa.
Y sin embargo, empieza a escribir cosas sobre él sin querer, a pensar en sus conversaciones, y a reír más de la cuenta.
Mientras el año avanza, su pasado regresa en forma de un ex tóxico que no ha aprendido a dejarla ir. Y todo se complica. Porque Alessandro también tiene secretos, heridas que no ha contado, y una vida que no encaja del todo con la de ella.
Entre salidas que "no son citas", peleas que "no son celos", confesiones inesperadas, y una historia que Eris empieza a escribir sin querer, la línea entre el "no quiero enamorarme" y el "ya lo hice" se vuelve borrosa.
Freddy es un chico introvertido y temeroso que está convencido de que su lugar en el mundo está lejos de las complicaciones sociales. Para él, la soledad es cómoda y segura hasta que el destino decide otra cosa. Su talento lo empuja sin remedio al centro de la atención y lo que empieza como un malentendido, termina por juntar a Freddy con un grupo de amigos tan extraños como divertidos que le ayudarán a descubrir que incluso los más solitarios pueden encontrar un lugar donde pertenecer.