No me busques si quieres paz.
Aquí no hay calma, ni refugio, ni finales felices.
Lo que vas a encontrar duele, obsesiona, arde... y aun así no podrás apartar la mirada.
Este no es un lugar para corazones frágiles. Es un laberinto donde cada esquina es una tentación, donde cada herida supura y nunca cicatriza. Un mundo que se abre como un veneno lento, seductor, imposible de resistir.
Quien entra aquí sabe que va a perderse. Que lo prohibido atrae más que lo seguro. Que la piel puede traicionar más rápido que el corazón. Porque lo querrás, aunque te destroce. Lo necesitarás, aunque te consuma.
Y esa es la parte más deliciosa del juego: saber que no hay salida, y aun así seguir avanzando.
Bienvenidos al mundo de Leyla .
All Rights Reserved