Namjoon no buscaba un alfa. Ni compañía. Ni romance. Solo quería un donante de esperma, un embarazo exitoso y criar a su hijo en paz, sin complicaciones hormonales... ni emocionales. Pero entonces apareció él. Min Yoongi: alfa perfecto, genética ideal, perfil impecable... y una cláusula ridícula. "Si me seleccionan como donante, quiero acompañar al omega durante el embarazo." Namjoon aceptó. Total, eran solo nueve meses. ¿Verdad? Ahora conviven. Comparten antojos, silencios, clases prenatales, y miradas que duran un poco más de la cuenta. Y mientras el bebé crece, algo más también empieza a tomar forma. Algo que no estaba en el contrato. ¿Qué puede pasar en nueve meses con el alfa que juraste no necesitar?
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