En lo profundo del bosque, habitaba un ser de largas piernas y colmillos que sobresalían de su boca ensangrentada. Ese ser de apetito insaciable, salía cada cien años a devorar a los habitantes del pueblo, sumergiéndolos en la desesperación. A menos, que obtuviera un sacrificio. A esas sacrificios se le llamaba "elegidos" , cuidados por la sacerdotisa, recluidos en la pequeña iglesia hasta los veinte años. Debían mantenerse vírgenes de cuerpo y corazón y en la luna llena, a los pies del bosque, eran dejados para enfrentar un trágico final. Historia original // No copia Ni adaptaciones
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