EL CONJURO (1) // DREW
En 1971, mientras Ed y Lorraine Warren investigan el caso Perron en Rhode Island, su hija menor, Elizabeth "Eli" Warren, de 18 años, se enfrenta a su propio despertar psíquico. Heredera del don intuitivo de su madre, Eli siempre ha sentido cosas que no puede explicar, pero hasta ahora las ha mantenido en silencio.
Cuando Ed y Lorraine deciden involucrarla en tareas menores -clasificar grabaciones, fotografiar evidencias-, Eli conoce a Drew Thomas, el joven asistente de los Warren. Drew es meticuloso, nervioso pero encantador, y aunque al principio la ve solo como "la hija de sus jefes", queda intrigado por su valentía y sensibilidad.
Mientras la actividad paranormal en la casa Perron se intensifica, Eli empieza a tener visiones más claras que su madre. Sin proponérselo, se convierte en un canal involuntario para la entidad que acecha a la familia. Drew, al verla vulnerable, se vuelve su apoyo más cercano, ayudándola a registrar y descifrar los mensajes ocultos de los espíritus.
A medida que los fenómenos se vuelven más peligrosos, Eli y Drew deben actuar solos en ciertas ocasiones, enfrentándose a momentos de verdadero terror que ponen a prueba tanto su coraje como su incipiente relación. Entre grabaciones nocturnas, fotografías borrosas y pasadizos ocultos, ambos descubren no solo secretos de la entidad... sino también sentimientos que jamás esperaron.
En medio del caos sobrenatural, el romance entre Eli y Drew se convierte en un faro de calidez y esperanza, demostrando que incluso en los escenarios más oscuros puede nacer la luz.