Desde aquella misión en la Luna, algo en Naruto cambió.
No fue solo la batalla contra Toneri, ni el temblor de la tierra bajo sus pies mientras el mundo pendía de un hilo. Fue ella.
Hinata.
Naruto había peleado mil veces por la aldea, por sus amigos, por sueños más grandes que él. Pero esa vez, mientras ella flotaba frente a él envuelta en luz, con los ojos firmes y el corazón en llamas, entendió que no quería salvar al mundo si no era con ella a su lado.
Desde entonces, no dejó de mirarla.
No importaba cuán ocupados estuvieran, cuántas misiones los separaran o cuántas veces Hinata bajara la mirada, nerviosa, cuando lo tenía cerca. Él la seguía con los ojos, con el alma.
"Va a ser mi novia", le decía a cualquiera que se animara a preguntarle.
Como si fuera un hecho. Como si el destino ya hubiera hablado.
Pero el destino no siempre escucha.
Porque Hinata... no parecía tan segura como él.
Y mientras Naruto insistía, la seguía, la buscaba, intentaba hacerla reír, protegerla, provocarla... ella se alejaba, como si algo la retuviera. Como si la batalla en la Luna hubiese dejado más heridas de las que se veían.
Y aún así, él no pensaba rendirse.
Porque si algo había aprendido en su vida era que lo imposible solo tarda un poco más.
Y conquistar a Hinata Hyuga -la única que lo había amado en silencio desde el principio- no iba a ser la excepción.
Aunque para lograrlo tuviera que romper cada muro que ella levantara.
Incluso si entre ellos todavía quedaban fantasmas de un enemigo al que creían haber derrotado.
Všechna práva vyhrazena