Cuando Thiago y Caleb se mudan a la casa de Eva, lo que parecía una convivencia temporal se convierte en el epicentro de una red de tensiones, silencios y miradas que no saben callar. Entre los cinco niños que ya viven con Eva, y las nuevas presencias que traen su propio equipaje emocional, la casa comienza a llenarse no solo de voces, sino de todo aquello que no se dice.
No hay lugar para el orden cuando los vínculos son inestables, ni paz cuando nadie sabe si lo que siente es amor, necesidad o costumbre. Cada uno carga su propia historia, y en ese espacio compartido, el afecto empieza a torcerse, a doler, a rozar límites incómodos. Celos disfrazados, afectos cruzados, gestos que delatan más de lo que deberían… Nadie sabe quién está enamorado de quién, y lo peor es que nadie se atreve a preguntar.
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