Olivia nunca pensó que terminaría enamorándose de Julián, un chico más joven y de un curso menor al de ella.
Lo de ellos fue un amor que creció con paciencia, como un jardín en primavera... hasta que hubo una traición en un campamento que logro marchitar todo.
Pasó un año, desde aquel entonces ella logro aprender a vivir con las grietas que él dejó. Fue entonces cuando, por su amiga Clara, conoció a Lukas: diferente, inesperado, un soplo de aire nuevo.
Entre risas en los pasillos y conversaciones que se extendían más de la cuenta, Olivia sintió que quizás el amor podía tener una segunda oportunidad y que no siempre tenía porque llegar a doler y dejar
grietas...
Pero Julián seguía ahí, en algún rincón, mirando, recordándole que el pasado nunca se va del todo...
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