Al parecer, existen seres llamados Guardianes. Hay muchos tipos: del tiempo, de la naturaleza, de la vida, de la muerte... Cada uno posee poderes tan complejos que resultan casi imposibles de comprender.
Lo más extraño de ellos son sus nombres: mientras más raros suenan, pareciera que más poderosos son.
Esta historia es fuera de lo común, porque es la primera vez que el Guardián de los Mundos decide buscar santos humanos.
¿Y qué significa eso?
Los santos son receptores de la bendición de un Guardián. Actúan en el mundo terrenal cumpliendo tareas que sus amos no pueden realizar directamente. En otras palabras, son quienes cargan con la culpa de alterar el equilibrio.
La base de esta historia es cómo cuatro adolescentes terminaron convertidos en los santos del Guardián de los Mundos.
Él gobierna sobre distintos universos, cada uno con su propia perspectiva. Sin embargo, algo se ha desbalanceado y, al no poder intervenir directamente, se ve obligado a buscarlos.
Estos jóvenes deberán ser capaces de sobrevivir, tomar decisiones difíciles y estar dispuestos a eliminar a cualquiera que amenace la estabilidad de los mundos.
Claro, existían otros requisitos... pero el Guardián, simplista o quizá un tanto idiota, decidió no complicarse demasiado.
POV SASHA
Mi novio me dejó por un chico.
Y no, no es el drama que crees.
El drama es que ahora todo el mundo me mira con lástima. El drama es que Héctor Murillo arruinó mi reputación perfecta. Y el drama mayor es que su hermana, Andrómeda, acaba de llegar para robarme mi puesto en el equipo de fútbol.
Pero se equivoca si cree que voy a permitirlo.
Yo forjé las Quimeras. Yo soy el fuego, la astucia y la superioridad de este equipo.
Y voy a recordárselo sin importar a quién tenga que pisotear en el proceso.
Porque yo no pierdo.
Y menos por una suplente.
POV ANDRÓMEDA
Cambié de instituto para empezar de cero. Lo último que esperaba encontrar era a ella.
La misma que destrozó a mi hermano. La misma que merodeó por mi cocina en medio de la noche con una rabia que casi podía saborear. La misma que ahora es mi capitana en el equipo de fútbol.
Todos me advierten sobre ella. Dicen que es un monstruo. Pero yo veo algo más: grietas. Las mismas grietas que llevo yo desde lo que sucedió en el Nacional pasado.
Y si hay algo que aprendí de mi pasado, es que las grietas siempre acaban por romperlo todo.
Literalmente.
'PROHIBIDO SU COPIA O ADAPTACIÓN'