Colin Bourgeois ha aprendido a vivir en silencio; presidente de un imperio, prisionero de expectativas; su mundo parece perfecto aunque este lleno de paredes frías y palabras no dichas.
Adrianne Agreste solo conoce el encierro; creció bajo reglas estrictas, miedos y creyendo que el amor era algo que no estaba hecho para ella.
Un matrimonio arreglado los une sin amor, sin elección, sin promesas. Pero en medio de lo impuesto, de las miradas que evitan y las palabras que no se dicen, sus almas empiezan a hablarse en silencio. Y lo que comienza como una obligación, se transforma en algo tan frágil como el cristal... y tan fuerte como un susurro que por fin encuentra eco.
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