Rhaenyra, antes de ser quemada y devorada viva por el dragón de su medio hermano, maldijo a la princesa Gael. Los verdes podrían haber ganado la guerra y no haber dejado a ningún descendiente de la delicia del reino con vida, pero la historia se repetiría una vez más. Aegon II viviría en carne propia la desesperación y el dolor de que usurparan el derecho al trono de su hija y no poder hacer nada para ayudarla. Aemond, por su parte, conocería lo que es el amor y la devoción incondicional hacia otro ser humano, pero también conocería el dolor de la pérdida de un hijo y que usurparan el trono de su esposa. "𝙻𝚘𝚜 𝚙𝚎𝚌𝚊𝚍𝚘𝚜 𝚍𝚎 𝚕𝚘𝚜 𝚙𝚊𝚍𝚛𝚎𝚜 𝚛𝚎𝚌𝚊𝚎𝚗 𝚜𝚘𝚋𝚛𝚎 𝚜𝚞𝚜 𝚑𝚒𝚓𝚘𝚜" Aemond Targaryen x Gael Targaryen.
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