No se quién soy
En la universidad, hay tres chicos que todos conocen, pero nadie se atreve a acercarse demasiado: Max, Esteban y Carlos. Son un trío implacable, fríos, peligrosos. Su mundo gira en torno a tres pilares: sexo, drogas y fiestas. Sin embargo, bajo esa fachada de diversión y belleza, esconden algo más oscuro: si alguien no cumple sus reglas o se cruza en su camino, terminan muertos. Son máquinas, sin empatía, sin miedo, con ganas solo de devorar la noche y desaparecer.
Max, con su adicción que roza lo autodestructivo, vive en un frenesí constante, buscando la siguiente dosis, el próximo encuentro, la próxima emoción. Esteban, la mente psicópata, calculador y violento, disfruta el poder que tiene sobre los demás, manipulando, controlando, destruyendo sin remordimientos. Y Carlos, el equilibrio gélido, es quien mantiene la línea fría y firme entre la locura y el control; no siente nada, y eso le da la fuerza para actuar con precisión mortal.
Una noche en una fiesta de esas en las que todo se desborda, los tres ven a alguien diferente: un chico tranquilo, callado, que no encaja con la masa frenética de la fiesta. Sergio, Jules y Charles, tres universitarios que parecen ajenos a ese mundo oscuro, son hermanos y mejor amigo inseparable, y se pasean por la fiesta con una aura de calma y seguridad que atrae a Max, Esteban y Carlos.
Lo que comienza como una noche más de excesos y peligro, se convierte en un juego mortal de poder, atracción y misterio, donde ninguno sabe quién cazará a quién. Porque incluso las máquinas pueden tener un límite, y a veces el equilibrio más frío puede romperse por un fuego inesperado.