En este despiadado escenario, sobrevivir no es el único desafío; Habían cosas que resultaban mil veces más arriesgadas.
Thanos, un hombre de mirada impenetrable, arrastra una peligrosa obsesión, tan peligrosa incluso como el juego mismo. Minsu, encadenado al miedo y a la presión, se enfrentaba a la atracción y a su vez a la lógica, a esa parte de él que lo ataba.
Namgyu, un jugador que prefería manipular a su beneficio antes que disparar un arma, se volvería uno de los más sádicos, casi incapaz de reconocerse a si mismo por él, el jugador 125. Entre ellos ayudarse a sobrevivir no es un acto de solidaridad: Es una trampa de celos, traiciones y secretos.
En un lugar donde un paso en falso significa la muerte, la adicción puede ser la forma más lenta-Pero viciosa- de autodestrucción.
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