
Mi hermano Trante siempre me ha protegido, ya que al ser el menor, he estado a su amparo desde que recuerdo, incluso el día que nos mudamos a la capital, esa gran urbe llena de concreto, humo, basura, gente, edificios, y movimiento desenfrenado. Tomamos el tren de las 5, y nos fuimos del pequeño pueblo que nos crió, para llegar a donde nos esperaba la vida agitada de una utopía colapsada.सभी अधिकार सुरक्षित