Seijaku no Fuyu, Saigo no Kodoo -[kokujin no tenkousei]-
Mi vida había sido una completa mierda... bueno, no desde el inicio. Todo comenzó cuando empecé a salir con mi pareja -o mejor dicho, mi ex-. Pensé que había encontrado algo real, pero pronto descubrí que no era más que una farsa. Ella me engañó con un tipo... un hombre alto, de piel oscura, al que no solo le bastó con meterse con ella, sino que también terminó acostándose con mi madre, mi hermana y hasta mi mejor amiga.
En ese momento creí que nada podría empeorar, pero estaba equivocado. Cuando cumplí diecisiete años, mi abuela -la única que parecía preocuparse por mí- me heredó un departamento al enterarse del infierno que estaba viviendo. Sin embargo, mi "familia"... si es que puedo llamarlos así, se apropió de él. Fui tan ingenuo que revelé su existencia, y ellos lo tomaron para organizar sus malditas orgías con ese mismo tipo.
Desde entonces me convertí en un vagabundo, deambulando por las calles sin rumbo, sin hogar, sin propósito. Hasta que un día, el mundo cambió para siempre. Un cataclismo cubrió la Tierra con un invierno eterno; un apocalipsis invernal que heló todo a su paso.
El frío y el hambre me obligaron a volver al departamento que alguna vez fue mío. Pensé que, quizás, el destino me estaba dando otra oportunidad... pero solo volví al infierno. Me recibieron con maltrato, abuso y humillaciones que duraron semanas. Me usaron, me golpearon, me esclavizaron. Y cuando la comida comenzó a escasear, su crueldad alcanzó otro nivel.
Me engañaron para que bajara la guardia. Me golpearon hasta perder el sentido, me ataron... y luego empezaron a cortarme lentamente, pedazo por pedazo, sin siquiera darme el favor de una muerte rápida.
Morí desangrado, descuartizado, solo... y ahora estoy aquí. En un lugar completamente oscuro, iluminado únicamente por llamas azules que bailan en silencio. No sé si esto es el infierno o algo más, pero... al menos, aquí ya no pueden herirme.