-¿Quién eres? -pregunta Vi, pero está congelada en la entrada, mirándola fijamente. -Mi nombre es Caitlyn Kiramman, la diosa de Ionia -dice la mujer, con un tono serio mientras mira a Vi. Vi se queda ahí, parpadeando como una tonta por un momento. Se fija bien en la ropa de la mujer. Lleva una especie de túnica con los bordes azules, decorada con flores y hojas que recorren toda la longitud de la prenda. También lleva una extraña corona de flores en el pelo. La figura no había tenido color, y su ropa casi había estado deteriorada, por lo que no tenía con qué compararlo. No sabe mucho de Ionia; ese lugar solo existe en antiguas leyendas. -Mira, no sé a qué estás jugando, pero no es divertido. Vete de mi casa y déjame ver el maldito combate tranquila. -Vi se siente cada vez más frustrada. O Donde Vi se encuentra en una situación muy extraña mientras intenta ayudar a una antigua diosa de Ionia a no volver a ser una piedra. Toda la situación es complicada, pero lo es aún más cuando dicha diosa comienza a significar más para Vi de lo que le gustaría admitir.
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