Dante Ferrero, el rey de la organización criminal italiana, jamás consideró la idea de visitar un spa.
Con una mirada gélida y un corazón destrozado por un pasado tumultuoso, siente una particular afinidad por lo inalcanzable. Ninguna mujer se le puede resistir y, si alguna se atreve a negarse a sus deseos, hará todo lo posible por conseguir lo que quiere, porque el rechazo no es compatible con su ego. Es reconocido y respetado por la sociedad, y nadie se atreve a desobedecerlo, ya que las consecuencias serían letales. Sin embargo, existe una persona del pasado dispuesta a desafiarlo.
La bella Carina Fiore es una mujer independiente que sorprende al Don con su asombrosa y exuberante belleza; no solo eso lo conquista, sino también la inocencia que irradia.
En aquella habitación, lo único que se necesitó fue una toalla en el suelo, una tienda de campaña, los nervios a flor de piel y un vaso de whisky para darse cuenta, en ese día gris, de que sus vidas nunca volverían a ser las mismas.
Él es una bestia.
Ella es un ángel.
Él es un desconfiado.
Ella es muy crédula.
París no suena igual desde que él llegó.
Los motores rugen como bestias enjauladas bajo la lluvia, rompiendo la calma de la ciudad más romántica del mundo. El asfalto quema. Las luces de neón se reflejan en los charcos, y los paparazzi hacen guardia como lobos hambrientos frente a cada hotel de lujo, cada bar escondido, cada sombra que podría ser él.
Jeon Jungkook. Campeón de automovilismo, arrogante, temido, hermoso en la forma en que lo son las tormentas eléctricas.
Kim Taehyung. Modelo codiciado en las pasarelas más exclusivas de Europa, rostro de campañas millonarias, elegante, intocable, y una belleza que no pedía atención, la exigía.
No deberían haberse conocido.
Y sin embargo, el universo decidió que se miraran.
Solo una mirada.
Un segundo.
Un latido más rápido.
Y desde entonces, nada volvió a frenar.