Cartas sin nombre ni dirección. Escribir para nadie y, quizá, para todos, o solo para ti.
Palabras lanzadas como botellas al mar, destinadas al silencio o al eco inesperado. No esperan respuesta, solo ser leídas en voz baja, como secretos que flotan entre lo íntimo y lo universal.
Un viaje a ninguna parte, que en realidad podría ser a cualquier lugar.
Todos los derechos reservados