Crecer rodeada de hermanos la convenció de que el amor era un invento para gente que no conocía de cerca la anatomía masculina. Nada de cámara lenta, nada de cuartetos de cuerda, mucho menos príncipes. Hasta que Nereo le presentó a Ignacio. Ignacio era distinto. El tipo de hombre que no se parece a sus monos. Con él todo fue fácil. Tan natural que casi no notó cuándo empezó a elegirlo por encima de todos los demás. Se comprometieron, se mudaron juntos. Y Zoé, que siempre había jurado que no necesitaba a nadie, empezó a construir su mundo alrededor de él. Pero hay detalles que no combinan del todo, comentarios que se dejan pasar, exnovias que siguen demasiado presentes. Y Nereo -siempre Nereo- apareciendo en los momentos exactos para cambiarlo todo: cuando los presentó, cuando habló de más en su cumpleaños y cuando decidió usar el mismo hotel en plena temporada de tormentas. Open Novella Contest 2026. Disparadores: 168 principal y 164 complemento romántico.
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