-Te vas a morir, Eli... te estás muriendo.
Siento asco de mis propias palabras,
pero no puedo callarlas.
-¿Por qué me estás dejando de nuevo?
Dijiste que no volvería a pasar...
No puedo evitar llorar.
Las lágrimas caen sobre mis mejillas una vez más,
y aunque prometí ser fuerte, no sé cómo detenerlo.
Si muero contigo, tal vez entonces sí podamos estar juntos.
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