Tras la gloriosa victoria en las Doce Casas, el Santuario se cubrió con un manto de paz inusual. Las estrellas, orgullosas de los valientes que habían defendido el mundo, decidieron dejar un legado.
Bajo una noche clara y eterna, cuatro destellos cruzaron el cielo, cada uno portador de un regalo divino: el espíritu indomable de Pegaso, la pureza inquebrantable de Andrómeda, la sabiduría férrea del Dragón y el fuego indomable del Fénix. De aquellas luces nacieron cuatro niñas humanas, destinadas a heredar el juramento de proteger a Atenea y la Tierra.
Crecieron lejos de la guerra, pero no de su destino. Sus vidas, guiadas en secreto por las constelaciones, se entrelazaron como los hilos invisibles del cosmos, preparándolas para el momento en que el cielo volviera a oscurecerse. Ese día llegó antes de lo esperado.
En el corazón del Inframundo, Persefone, reina del silencio y guardiana del invierno, despertó. Su furia por la derrota de Hades ardía como hielo en sus venas, y su deseo de venganza prometía teñir el mundo de sombras eternas.
Con un ejército forjado en la penumbra, su mirada se volvió hacia el Santuario... y hacia las jóvenes herederas que, sin saberlo, serían la última muralla entre la humanidad y la noche eterna.
El tiempo de su prueba ha llegado. La guerra no terminó con Hades... apenas estaba comenzando.
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