Seungmin nunca imaginó que una simple visita a casa de Chan cambiaría todo. Todo comenzó una tarde cualquiera, cuando su amiga organizó una pijamada y lo invitó a acompañarla. Al llegar, el ambiente cálido y la risa fácil ya prometían una noche especial, pero fue la presencia de Chan lo que realmente capturó su atención.
Desde el primer instante, Seungmin notó algo en Chan: una mezcla irresistible de confianza y misterio, un imán que lo atrajo sin remedio. Mientras charlaban, Seungmin no pudo evitar fijarse en cada detalle: la forma en que Chan movía las manos, la curva sutil de su sonrisa, y sobre todo, su cuerpo, que parecía esculpido con precisión, despertando deseos que Seungmin no sabía que tenía.
Pero el sentimiento fue mutuo. Chan, con ojos que no podían ocultar una chispa de envidia al ver cómo otros miraban a Seungmin, se encontró embobado por su figura. Esa mezcla de admiración y celos le hacía latir el corazón con más fuerza, deseando ser el único en su mente.
La pijamada se convirtió en el escenario perfecto para que esa tensión latente explotara. Entre risas, miradas robadas y silencios cargados de significado, ambos se dejaron llevar por la atracción que los consumía, mientras una pequeña llama de celos y envidia avivaba aún más su deseo, dando paso a una noche que ninguno olvidaría.
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