Eva sabe lo que es cargar con culpas y sensaciones que no entiende. Vivir como si cada paso estuviera siendo observado. Como si el mundo esperara que fallara. (Spoiler: el mundo siempre espera eso) Arven no cree en el azar. Pertenece a un sistema antiguo, que corrige, que equilibra, que elimina lo que amenaza con inclinar demasiado la balanza. El equilibrio, según dicen, lo es todo. Ellos no deberían haberse encontrado. Mucho menos deberían haberse sentido atraídos. Porque lo que nace entre ellos no es solo amor. Es una grieta. Y cuando dos fuerzas destinadas a oponerse comienzan a elegirse, el equilibrio del mundo deja de ser una certeza. Se convierte en una cuenta regresiva. El problema es que las cuentas regresivas siempre llegan a cero.
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