Lo conoció por un amigo en común, una noche cualquiera.
Lo que debía quedar en un simple encuentro terminó convirtiéndose en un secreto imposible de soltar.
Él era Enzo Fernández. Famoso, comprometido, con una vida perfecta a los ojos de todos.
Ella, Martina, la tentación que nunca debió cruzarse en su camino.
Entre mensajes borrados, miradas prohibidas y noches de pasión, aprendieron que lo suyo no era amor... era adicción.
Y cuando jugás con fuego, tarde o temprano, alguien termina quemado.