Cuando a Nora Eaton le dijeron que su hermano había abandonado Abnegación, el mundo se le vino encima. Ahora hacía frente ella sola a los maltratos de su padre, aquél al que todos tienen como ejemplo.
Cuando cumple los dieciséis, está más que decidida a abandonar su facción y encontrar su hogar en una nueva. ¿Quién podría haberla avisado de que su elección conllevaría muchos problemas? Y es que ella es Divergente. Como Tris. Como su hermano Tobías.
Debe pasar desapercibida, para evitar que descubran que es una de esas abominaciones contra las que Jeannine previene.
Y todo habría sido perfecto si no hubiese llamado la atención de uno de los compañeros más competitivos de Cuatro. Uno que hace su mundo tambalearse y a sus valores desmoronarse.
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Cuando a Eric Coulter lo proponen para ser instructor, no pensaba compartir ese puesto con Cuatro.
Cuando, en un encargo de sus líderes, tiene que pasar por Abnegación para acudir a Erudición y aportarle unos datos a su líder, no esperaba chocarse con una chica vestida de gris y un tanto deslenguada. Ni que tuviese que supervisar las pruebas en su colegio.
Al igual que no esperaba que esa misma chica apareciese días después dispuesta a lanzarse al vacío para entrar en Osadía.
Asi como tampoco esperaba empezar a fijarse en ella. Ni plantearse cambiar nada de su vida por ella.
Pero el amor es ciego, y la obsesión y fijación no lo son.
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Esto es un fanfic, cuyos personajes principales y detalles, son obra de Verónica Roth, y los demás son invención mía.
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