El fin del mundo llegó, pero no lo hizo con bombas ni con guerras, sino con un cielo rojo.
La tormenta roja apareció sin aviso, arrastrando vientos teñidos de un carmesí que nunca se desvaneció. Bajo su sombra, la humanidad se quebró, los cuerpos de aquellos que estuvieron expuestos ante la tormenta comenzaron a llenarse de enormes llagas blancas y su piel se pinto de rojo por las graves quemaduras que causo la lluvia ácida, la mente se nubló y la gente se volvió salvaje, incapaz de reconocer a los suyos. En el mundo solo había miedo de inocentes que se convertían en monstruos y gritos de dolor.
Las personas comenzaron a perder la razón, a convertirse en algo distinto. Monstruos de carne desgarrada, guiados solo por el instinto de cazar y devorar.
El mundo había cambiado para siempre. Y lo único que quedaba era sobrevivir.
Venti llega a un mundo muy diferente al suyo, pero conoce un chico y a un gato que siempre se ven envueltos en problemas junto con dos cartas más. Juntos pasaran por muchas aventuras que divierten al bardo.
¿quieres acompañarlos?