En la universidad, todos conocen a Ronal Ashford: brillante, arrogante y tan enigmático que nadie sabe qué piensa realmente. Hijo de una de las familias más poderosas del país, parece intocable, inalcanzable y, sobre todo, imposible de ignorar.
Amelia Bennett, en cambio, es una chica que intenta pasar desapercibida entre clases, proyectos y las risas con sus amigos. No es parte de la élite universitaria ni lo pretende, pero eso no impide que se sienta intrigada por el chico que parece cargar un secreto detrás de su mirada fría.
Dicen que él no se mezcla.
Dicen que nunca se fija en nadie.
Dicen que nadie logra entrar en su mundo.
Entre clases, fiestas, rumores y verdades a medias, Amelia y Ronal descubrirán que algunas contradicciones son imposibles de ignorar.
Porque mientras más intentan alejarse, más inevitable parece el choque.
Un romance universitario cargado de tensión, secretos, amistad y deseo.
Donde nada es tan simple como parece
París no suena igual desde que él llegó.
Los motores rugen como bestias enjauladas bajo la lluvia, rompiendo la calma de la ciudad más romántica del mundo. El asfalto quema. Las luces de neón se reflejan en los charcos, y los paparazzi hacen guardia como lobos hambrientos frente a cada hotel de lujo, cada bar escondido, cada sombra que podría ser él.
Jeon Jungkook. Campeón de automovilismo, arrogante, temido, hermoso en la forma en que lo son las tormentas eléctricas.
Kim Taehyung. Modelo codiciado en las pasarelas más exclusivas de Europa, rostro de campañas millonarias, elegante, intocable, y una belleza que no pedía atención, la exigía.
No deberían haberse conocido.
Y sin embargo, el universo decidió que se miraran.
Solo una mirada.
Un segundo.
Un latido más rápido.
Y desde entonces, nada volvió a frenar.