Cuando Ángel regresa al pintoresco pueblo que juró no volver a pisar, lo hace para cerrar de una vez por todas ese capítulo de su vida.
De pie frente a la querida flor de medianoche de su tía abuela, decide arreglar la antigua mansión y, con ello, prepararla para la venta.
Hay un pequeño detalle con el plan: Ferdinand. No sólo fue su amigo de la infancia, también su primer amor y ex pareja. Con pasos suaves se acerca él, ofreciendo su ayuda.
Lo que comenzó como un reencuentro cordial se convierte en recuerdos de promesas susurradas bajo esas paredes, en caminatas tomados de la mano por los senderos del bosque y en sonrisas que cicatrizan viejas heridas.
Sin embargo, una sombra se cierne sobre aquella dicha. Algo extraño se percibe: la gente del pueblo parece evitarlo, y el propio Ferdinand parece guardar un secreto que no se atreve a confesar.
Lo que Ángel descubre lo obliga a preguntarse:
¿Quién es, en verdad, el hombre de quien se está enamorando?
Quizá tan solo un corazón que se resiste al olvido.
Hydra Lerna vive en un mundo muy diferente al tuyo.
En la nueva sociedad los humanos se extinguieron y su lugar fue ocupado por licántropos: personas que mutaron y adquirieron nuevas habilidades, similares a las antiguas leyendas de hombres lobo. Pero corren rumores, cuentos, de que un puñado de humanos se escondió en una ciudad fabricada de plata, ocultos en la sombra del olvido, reuniendo fuerzas con el correr de los siglos, jurando venganza a la nueva raza.
Hydra vive en aquel mundo de licántropos, donde la crueldad es ovacionada y la debilidad es considerada pecado.
Pero él lleva enfermo varios años y ya está cansado de verse frágil y manchar la reputación de su manada, la más débil del pueblo. Sus problemas, sin pretenderlo, lo llevarán a revelar el mayor misterio de su sociedad: ¿Verdaderamente se han extinto los humanos?
▪▪Agregado a la lista de lectura de #mutaciones en el sector oficial de ciencia ficción ▪▪