Inhalar, exhalar, es lo que nos permite vivir, o al menos creer que estamos con vida. Muchas veces me he preguntado si alguna vez despertare de todos aquellos sueños que han gobernado mis pensamientos. La muerte para mí siempre ha sido un terror enorme, pero si aquello que vivo no es realidad, sino parte de un sueño.
Nunca sabemos el poder que escondemos en nuestra mente, no somos capaces de percibirlo, lo admito, pues incluso en sueños no somos capaces de discernir entre realidad y fantasía, ¿Si la vida es más que un simple sueño? ¿Si al nacer es cuando soñamos y al morir despertamos? No lo sé, el hecho de encomendarme a escribir esta historia, que usted amado lector esta a punto de conocer, me da la sensación de que valió la pena haberlo hecho. Esta historia pudo haberle ocurrido a un amigo, o más bien conocido, quien sabe. Lo único que he de pedirle, es que si por alguna u otra razón, deseara recordarla y contarla, puede hacerlo, de lo contrario, le pido muy cordialmente que olvide este relato y el día, en que, por primera y quizás última vez, se atrevió a leerla.
El Autor.
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