Ella, un verso libre que se perdía entre los ecos de la mitología.
Para Luisana, el mundo real era un lugar ruidoso y predecible. Su refugio estaba en las viejas epopeyas griegas, en los héroes que luchaban por un destino imposible y en las reinas que tejían su propia historia. Ella creía en el amor épico, el que sobrevivía a mares hostiles y a dioses celosos. Y tal vez por eso nunca vio venir a Lautaro.
Él, un acorde disonante que buscaba la armonía.
A primera vista, Lautaro era un completo idiota. Un pibe canchero, con una sonrisa arrogante y una coraza impenetrable. Pero detrás de su fachada de chico problemático, había un grito silencioso que solo él podía oír. Quería ser un cantante de pop-rock, un artista que desnudara su alma en el escenario. Y la vida le daría una musa inesperada.
Sus mundos colisionaron sin previo aviso. En un encuentro casual, sus ojos se encontraron y el flechazo fue inevitable. Lautaro, que solo había cantado sobre el desamor y la rabia, descubrió que su guitarra podía contar otra historia. Ahora, desde su pequeño escenario, grita detrás de sus notas los versos de un nuevo amor.
Y Luisana, que se había acostumbrado a la soledad, encontró en sus brazos el refugio de su propio mito. Recostada en su regazo, con un libro de mitología en las manos, le lee a Lautaro las historias de sus héroes. Ella le cuenta de Penélope y Odiseo, y él, a cambio, le canta una melodía de amor que apenas está empezando.
¿Podrán dos almas tan distintas encontrar una historia tan épica como las de sus libros?
Una novela de amor, música y mitología que te hará creer en los amores imposibles.
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