No importa cuánto ames, el amor no lo puede curar todo.
A veces el amor solo observa cómo la persona que amas se apaga, y lo único que puedes hacer es tomarle la mano mientras el mundo se desmorona.
A veces el amor no basta para detener la caída, solo para prometer que, incluso cuando todo termine, seguirás allí, en aquel final inevitable, cuando ni cuerpo quede, la esencia del amor prevalecera.
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