
Ian siempre fue un niño callado, de esos que parecían vivir en su propio mundo. Socializar nunca se le dio y, por lo mismo, pasó gran parte de su vida estudiantil en soledad. Eso cambió el día que Leo decidió hablarle -al principio con una excusa cualquiera, pero al final con la intención de quedarse. Lo que comenzó como una plática cualquiera en el salón pronto se volvió parte de la rutina: compartir risas en los recreos, pláticas interminables bajo el sol del patio y hasta peleas tontas que siempre terminaban en reconciliación. Podría sonar como un simple relato sobre amistad y recuerdos de infancia... pero esta historia guarda más de lo que parece. Solo te advierto una cosa: vas a necesitar pañuelos.All Rights Reserved