Harry pierde a casi todos los que ama y descubre que no puede seguirlos en la otra vida.
Se aburre de estar deprimido en Grimmauld Place, así que se muda a Estados Unidos, para gran alegría de MACUSA (a quien Harry ignora rotundamente). Se instala en Forks, un pueblo tranquilo que debería darle la vida aburrida que desea, aunque un adolescente adicto a la nicotina, de pelo largo, vestido de cuero y con una actitud indiferente, seguro que llamaría la atención.
Lo que Harry no esperaba era un aquelarre de siete vampiros chupaconejos, una manada de cambiaformas lobo y una pequeña muggle molesta que no podía mantener su nariz fuera de los asuntos de los demás. Para colmo, uno de los comeconejos cree que Harry es su alma gemela y no deja de intentar hablar con él (Merlín no lo quiera).
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