Este libro no busca respuestas: busca compañía.
Es un refugio hecho de versos breves, donde el dolor no se esconde y la esperanza aparece incluso cuando duda de sí misma. Aquí viven el miedo, el amor, la fe y el vacío, sentados a la misma mesa, hablando bajito para no romperse más.
Cada poema es una pausa para respirar en medio del caos, una forma honesta de decir "yo también sentí eso". No hay poses ni finales felices forzados, solo verdad: cruda, joven, viva.
Este no es un libro para leer rápido.
Es para abrir cuando el pecho pesa, cuando las palabras faltan, cuando ser adolescente se siente como aprender a sobrevivir todos los días.
Si alguna vez tuviste que callar para no quebrarte, este libro es para ti.
Y si aún tiemblas, tranquil@: aquí también se tiembla... y se sigue escribiendo.
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