Cuando el reloj marcó las siete de la noche, Kim soltó un suspiro.
- Ha sido interesante pasar la tarde. -sacudió la arena de sus manos.
- No respondiste. -Hyunjin se puso de pie en cuanto lo vio hacerlo.
- ¿A qué pregunta? -dijo Seungmin, confundido, mientras la avenida detrás de ellos se llenaba de luces y autos que pasaban.
- Te dije mis intenciones, Kim Seungmin.
El corazón volvió a latirle con fuerza.
- ¿Debo ser más claro?
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