La ciudad funciona porque alguien paga el precio.
Sanemi Shinazugawa cree en la ley porque necesita creer en algo. Educado para creer en el bien, obligado a enfrentar lo que ese bien deja atrás. Cuando su hermano menor muere a manos de un desconocido, Sanemi se aferra a la idea de que el orden aún puede significar salvación, que el sistema todavía distingue entre lo correcto y lo condenable.
Giyuu Tomioka no cree en nada de eso. Para él, el sistema no falla: funciona exactamente como fue diseñado. Su existencia es la prueba viva de sus consecuencias.
Mientras la investigación avanza y la ciudad muestra su verdadero rostro -trata, corrupción, violencia normalizada- Sanemi queda atrapado entre dos fuerzas que no deberían coexistir: los ideales que lo formaron y la realidad que esos ideales producen.
Genya es el ideal.
Giyuu, la consecuencia.
Y cuando la moral deja de ser abstracta y se vuelve personal, Sanemi se enfrenta a una pregunta imposible:
¿Por qué es tan fácil elegir entre el bien y el mal cuando la historia no nos pertenece, y por qué el bien se vuelve tan frágil cuando el dolor nos pertenece?
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Los personajes y las imágenes no son míos, créditos a su respectivo autor.
Si la pareja no te gusta, no lo leas.
No permito traducciones o adaptaciones sin mi previo consentimiento.
Mención de crímenes, asesinatos, traición, drogas y alcohol. SOLO mención, no voy a narrar con detalles, para evitar inconvenientes.
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