La eternidad se había convertido en un silencio insoportable para Force.
Cada siglo lo encontraba más distante del mundo, más vacío, como si los latidos del universo no alcanzaran su pecho. Había visto reinos levantarse y caer, mortales nacer y morir, estrellas apagarse en cielos lejanos... y nada lograba devolverle el temblor que una vez sintió.
El recuerdo de aquel día lo seguía como una herida abierta: fuego, sangre y el grito ahogado del único ser que amó. Su especie lo había sentenciado sin querer: solo podía enamorarse una vez, y él había fallado en proteger ese destino.
Hasta que lo vio.
Un joven omega apareció frente a él en medio de una aldea pequeña, cargando libros contra el pecho, con una sonrisa distraída. Su aroma era distinto, fresco como lluvia de verano, pero sus ojos... oh, esos ojos eran idénticos a los de aquel que había perdido siglos atrás.
Force, que nunca temblaba, retrocedió un paso.
Book levantó la mirada y, sin saber por qué, su corazón palpitó con una fuerza extraña. No conocía a ese hombre de aura oscura, de mirada afilada, pero algo dentro de él susurraba que no era la primera vez que lo encontraba.
Book sonrió, tímido y luminoso, la respuesta se abrió paso en su pecho como un rugido que había esperado siglos:
No importaba el castigo, ni la condena. Si el destino le ofrecía una segunda oportunidad, Force estaba dispuesto a desafiar incluso a los dioses para no perderlo otra vez.
Diez chicos tailandeses famosos llegan a la isla tentación, un nuevo reality show que promete encontrarles el amor... con una sorpresa inesperada: no hay mujeres. Los productores han diseñado el programa para retarlos a abrir su mente y su corazón. Durante siete semanas deberán convivir, compartir habitaciones, superar pruebas emocionales y románticas, y formar pareja para no ser eliminados. Sin contacto con el mundo exterior, ni teléfonos, ni redes... Solo ellos, las cámaras, y una mansión llena de secretos.